Estamos en una burbuja y no es internet. Es la ¨educación superior¨

Esta es una traducción de una entrevista  realizada a Peter Thiel, cofundador y CEO de PayPal. Una mirada diferente acerca de la educación formal en el mundo de la tecnología y el acceso exclusivo al saber como garantía de éxito es particularmente interesante

Advertencia justa: Este artículo puede enfurecer a muchos de Uds.

Puedo decir que con confianza, porque se trata de Peter Thiel. Y Thiel – el co-fundador de PayPal, administrador de fondos de cobertura y de capital de riesgo – no sólo tiene un talento especial para hacer dinero, él tiene un talento especial para poner furiosa a la gente.

Algunas personas son contestatarias en aras de conseguir titulares o engañar a los mercados.
Para Thiel, es simplemente la forma en que ve el mundo. Por supuesto, un beneficio adicional para los contestatarios naturales lleva con frecuencia a aparecer en titulares y hacer dinero …

Así que el viernes, mientras estaba sentado con Thiel en su casa de San Francisco … tenía curiosidad por saber lo que él piensa respecto al frenesí actual de la web. No es sorprendente pensar que otra burbuja de Internet parecía la cosa más lejana en su mente. Pero, argumentó, que Estados Unidos está bajo el hechizo de una burbuja de un tipo muy diferente. ¿Es una burbuja de los mercados emergentes? Se podría argumentar que sí, Thiel dice, pero también señala que con la mitad de la población mundial arribando a la modernidad, es difícil argumentar que el mundo emergente está sobrevaluado.

En cambio, para Thiel, la burbuja que ha tomado el lugar de la inversión inmobiliaria es la burbuja de la educación superior.
“Una verdadera burbuja acontece cuando algo está sobrevaluado y es creído intensamente”, dice. “La educación puede ser la única cosa en la que todavía creen en los Estados Unidos. Cuestionar la educación es algo realmente peligroso. Es el tabú absoluto. Es como decirle al mundo que no hay Santa Claus.

Al igual que la burbuja inmobiliaria, la burbuja de la educación trata de la seguridad y el seguro contra el futuro. Ambos susurran una promesa seductora a los oídos de los estadounidenses preocupados: Haz esto y estarás a salvo.
Los excesos de ambos siempre se excusaron por una creencia nacional común que piensa que sin importar lo que suceda en el mundo, estas son las mejores inversiones que uno puede hacer. Los precios de la vivienda siempre subirán , y uno siempre tendrá más dinero si es un universitario graduado.

Al igual que cualquier buena burbuja, esta creencia, a pesar de tener raíces la verdad, es empujada a niveles insalubres.
Thiel nos cuenta sobre el consumo enmascarado como inversión durante la burbuja inmobiliaria, como la gente sacaba préstamos especulativos solamente para conseguir una casa más grande con una piscina y así decirse a sí mismos que estaban siendo frugales y ahorrando para su jubilación. Del mismo modo, la idea de que asista a Harvard, se trata de aprender?
Sí. Nadie paga un cuarto de millón de dólares sólo para leer Chaucer. La promesa implícita es que uno trabaja duro para llegar allí y, a continuación está preparado para la vida. Esto puede conducir a un sentido insalubre del derecho.
“Es lo que han dicho toda la vida, y es cómo las escuelas racionalizan un cuarto de millón de dólares en deuda”, dijo Thiel

Thiel no está totalmente solo en la primera parte de su afirmación acerca de la burbuja educativa. Solía ser un hecho que la educación universitaria fuera siempre algo que valía la pena su inversión, incluso si se tuviera que sacar préstamos para obtener una.
Pero en el último año, mientras el desempleo se cierne en torno a los dos dígitos, se eleva el costo de las universidades y si los chicos una vez graduados vuelven a casa con sus padres, la pregunta, una vez herética,  de si la educación vale el precio exorbitante que hoy se paga
ha comenzado a ser re-examinado aún por los miembros más duros de la intelligentzia estadounidense.

Para empeorar las cosas  el decreto en 2005 del presidente George W. Bush establece que la deuda de préstamos por estudios es la única cosa que no puede escabullirse al declarar la quiebra personal, dice Thiel. “En realidad esto es peor que una mala hipoteca”, dice.
“Hay que deshacerse del futuro que uno quería para pagar toda la deuda de la escuela de lujo que se suponía iba a darnos ese futuro¨

Pero las cuestiones de Thiel con la educación son aún más profundas. Él piensa que es un error fundamental de una sociedad anclar la mejor esperanza de la gente para una vida mejor en algo que es por definición excluyente. “Si la Universidad de Harvard fuese realmente la mejor educación, si hace que gran parte de la diferencia, ¿por qué no la franquiciamos para que más gente pueda asistir? ¿Por qué no crear 100 filiales de Harvard? “, dice.
“Se trata de la escasez y el status. En la educación tu valor depende de otras personas fracasando. Siempre que el darwinismo es invocado por lo general es una justificación para hacer algo malo. Es una forma de ignorar que la gente está cayendo a través de las grietas,
porque pretender que si uno pudiera ir a Harvard, estaría bien. Tal vez eso no es verdad. ”
Y esto mismo aplica a otros colegios y universidades privadas. En un evento hace dos semanas, me encontré con Geoffrey Canada, una de las protagonistas del documental
Esperando a Superman. Él habló acerca de una universidad que sostuvo que no podrían reducir sus honorarios por la sencilla razón de que la gente consideraría que serían menos prestigiosos.

Thiel es el primero en admitir que parte de esta promesa de seguridad es cierta. Se crió en un hogar confortable de clase media alta y fue a Stanford y Stanford Law School.
Ciertamente ha cosechado ventajas, como la amistad con los colaboradores y co-inversores Rabois Keith y Hoffman Reid. Hoy en día ocupa la lista de multimillonarios de Forbes y tiene una enorme casa en San Francisco con un mayordomo. ¿Cuánto de eso es él y cuánto de eso será de Stanford? Él no lo sabe. Nadie lo sabe.

Pero, según él, eso no significa que se trata de una incómoda dinámica elitista que debemos tratar de cambiar. Él lo compara a un mundo en el que todo el mundo está comprando armas para su seguridad. Tal vez las necesita. Pero tal vez debería también examinar algunas de las razones por las cuales la vida se ha tornada tan peligroso y tratar de resolver dichas razones.

La solución de Thiel a la apertura mental de aquellos que no pueden ir a Harvard: Haga un agujero pequeño pero sólido en esta burbuja de la Ivy League, convenciendo a algunos de los chicos más talentosos para detenerse fuera de la escuela e intentar otro camino. La idea de la deserción escolar exitosa ha sido bien documentada en los círculos de la tecnología empresarial. Pero Thiel y Founders Fund socio director Lucas Nosek … se les ocurrió la idea del programa “20 Under 20”, septiembre pasado anunciado pocos días después en San Francisco Interrumpir. La idea era simple: Eliger los mejores veinte chicos menores de 20 años de edad y pagarles 100 mil dólares en dos años para abandonar la escuela e iniciar una empresa en su lugar.

Hace dos semanas, Thiel silenciosamente invitó a 45 finalistas a San Francisco para las entrevistas. Todos los que fueron invitados asistieron, no hubo padres histéricos a la vista.

Mientras que se trata de un programa controvertido para muchos en la prensa, muchos de los estudiantes, sus padres y la gente en tecnología han apoyado abiertamente el programa. Thiel recibió más de 400 aplicaciones y la mayoría provenía de escuelas de muy alta calidad, incluyendo unos diecisiete postulantes de Stanford. Y más de 100 personas en su red se han inscripto para ser mentores esos postulantes.

Thiel cree que ha habido un cambio radical en los últimos tres años, desde que la deuda se ha montado y la economía se ha tambaleado. “Esto no habría sido posible en 2007”, dice.
“Los padres ven a sus chicos volviendo a casa después de la universidad y que están pensando: Algo no está funcionando. Esto no era parte del trato¨.
… Thiel señala que un puñado de estudiantes le dijeron que fueran seleccionados o no, dejarían la escuela para iniciar una empresa.
Muchos más construyeron estrechas relaciones con sus competidores durante el breve retiro de Silicon Valley, una especie de grupo de apoyo de estudiantes inquietos con gustos similares.

Por supuesto, si el problema que Thiel ve con la burbuja de la educación superior es elitista, ¿por qué tantos de los chicos invitados Ivy League?
¿Dónde estaban los chicos listos del centro de la ciudad que por deterioro económico y educativo de ciudades como Detroit, los chicos que necesitan ser apoyados? Thiel señala que no todos provenian de las élites. Muchos de los postulantes procedían de otros países, algunos de pueblos lejanos de mercados emergentes.

Pero el programa tiene un claro sesgo hacia el talento, y nos guste o no, el talento suele encontrarse en las universidades privadas. Además, él no está abogando que dejar el estudio universitario sea para todos del mismo modo que no todo el mundo puede ser un ¨entrepeneur¨.
Pero para comenzar con un nuevo ejemplo aspiracional-un camino alternativo- tiene sentido comenzar con las personas que tienen todas las opciones.
“Todo el mundo piensa que los chicos del centro de la ciudad de Detroit deberían hacer otra cosa”, Thiel dice. “Estamos diciendo que tal vez la gente de Harvard
necesita estar haciendo otra cosa …”

Esto alude a otra distinción interesante entre la burbuja inmobiliaria y la burbuja de la educación: la clase. La burbuja inmobiliaria era sobre todo un fenómeno
de clase media. A pesar de que gran parte de la nación estaba envuelta en ella, hubo una contra-narrativa en programas como CNBC y en periódicos como el Wall Street
Journal desdeñando a la gente tonta que compraba condominios en la Florida. Pero con la educación, no hay casi ninguna contra-narrativa, porque está enquistada en
los escalones más elitistas de la clase alta.

Thiel supone que es por eso que su plan relativamente modesto para conseguir 20 niños fuera de la escuela por algunos años es tan amenazante para muchas de las personas
que tienen los megáfonos más grandes para gritar al respecto. “La gente más críticos de este programa son los más complaciente con la situación en la que el país
está ahora”, dice.